El trabajo emocional del cambio

Hargreaves. Aprender a cambiar. Cap.6

Este es el capítulo 6 del libro del profesor Andy Hargreaves sobre el cambio en educación que es de especial interés para mí, ya que se centra en el “trabajo emocional del cambio”. Desde mi experiencia y perspectiva personal, el elemento emocional está muy infravalorado, por lo tanto poco estudiado, en la investigación sobre el cambio educativo. No debemos olvidar que en el centro del cambio hay personas, una de cuyas características esenciales como seres humanos es su capacidad para relacionarse “emocionalmente” con otras personas, que viven un amplio espectro de emociones que dificultan o favorecen el cambio y que al obviarlas se está considerando a los agentes de cambio (docentes, técnicos,…) autómatas en los que implantar unas técnicas y unas ideas.  La orientación de dicho capítulo contempla la necesidad de incluir las emociones y su presencia determinante en las relaciones humanas en cualquier cambio educativo, que siempre necesita algo más que dominio técnico y esfuerzo intelectual.

El comienzo se centra en la  exposición de una serie de conceptos clave con los que Hargreaves manifiesta su desacuerdo con el enfoque de la inteligencia emocional descrito por Goleman, puesto que considera que los sentimientos no debieran reducirse a la categoría de características  técnicas: existe una practica emocional en la profesión docente, ya que los sentimientos se convierten en esenciales para el aprendizaje; es necesario que el docente comprenda que los sentimientos interfieren en las relaciones con sus alumnos; y por último es necesario convivir con las emociones no ocultarlas o rechazarlas, y es labor de liderazgo apoyarlas e incluirlas en el proceso de cambio.

La continuación son unos testimonios de docentes acerca  de su experiencia personal (emocional) sobre la educación. Y finaliza el capítulo centrándose en la presencia de las emociones y los sentimientos en aspectos más estructurales como los horarios y las innovaciones en los tiempos y las experiencias de algunos docentes que con el tiempo han visto transformarse su implicación emocional con sus alumnos y con el aprendizaje. Incluir las emociones en la pedagogía en la que la humanización de los docentes necesita tener más presencia, entonces aparecen expresiones y testimonios de docentes donde sus emociones son herramientas, la relación con los alumnos es un eje en su práctica educativa, se muestran capaces de reconocer que la enseñanza es fundamentalmente una tarea amorosa (Hargreaves, 2001:161). Por último, introducir los sentimientos en la planificación hace que este aspecto tan esencial de la educación se transforme.

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