
En noviembre del año pasado falleció Mamen Otegui, mi primera terapeuta durante cuatro años.
Ella me enseñó a vivir de otro modo, me acompañó en este despertar como otra madre más. Ya me lo dijo cuando terminábamos la terapia, “siento que te entrego como una madre”. Hace poco la recordábamos con algo que ella llevaba en la piel, el permiso que daba a todos para ser.
Gracias Mamen, un beso eterno.