Hargreaves A., Earl L., Moore S. y Manning S. (2001). Aprender a cambiar. Las enseñanzas más allá de los niveles y las materias. Barcelona. Octaedro
Por José Manuel Morales Vizcaíno
Este es un libro que marca un camino a seguir para afrontar el cambio educativo. El libro parte de los profesores y un estudio sobre veintinueve profesionales para ir más allá de la teoría y poder profundizar en el fenómeno de la educación con la dedicación, el trabajo intelectual y la energía emocional que es necesario dedicarle.
Considero que el punto de partida centrado en los profesores hace del libro ameno en su lectura por cercano y estimulante. Permite al lector docente identificarse con otros docentes que tienen una experiencia positiva con respecto al cambio a través de la puesta en práctica de ideas y experiencias que funcionan.
Destaco que el libro parte de la experiencia, se acerca a lo global del cambio educativo y desciende de nuevo a lo concreto a lo largo de la segunda parte.
El libro consta de ocho capítulos, con una introducción donde los autores exponen el marco general de lo que sigue y la descripción del estudio en el que se basa el libro. Nos introduce en el término de la nueva ortodoxia educativa, que se va extendiendo por el mundo educativo, puntualiza el autor especialmente anglosajón, y patrocinado por organismos financieros como el Banco Mundial y la globalización de estrategias políticas. Esta estrategia persigue una renovación educativa acorde con los tiempos y que el autor resume en siete puntos, pero que pasa por alto dimensiones que el autor considera preocupantes.
La primera parte abarca tres capítulos donde se exponen las iniciativas de cambio más determinantes que han enfrentado los educadores del estudio llevado a cabo: los niveles y objetivos, la evaluación en el aula y el currículum integrado.
El capítulo 2 nos introduce la perspectiva de los niveles y objetivos de aprendizaje, describiendo en primer lugar el recorrido histórico de estos términos en la investigación educativa. Aclara que se convierten en listones demasiado altos, que los estándares no son alcanzables por todos y que surge el abandono de los alumnos y de los docentes. El estudio hecho con los profesores ofrece la posibilidad de comprobar que son poco precisos y engorrosos. Por último destaca la planificación de los objetivos se debe realizar desde la practica docente concreta, contando con los colegas docentes, los padres y los alumnos. Para finalizar que la equidad es contraria a la estandarización que pretende la política educativa de niveles y objetivos.
En el capítulo 3 se centra en la evaluación en el aula como evaluación más importante en contraposición de las tan extendidas evaluaciones oficiales a gran escala. Plantea el autor diferentes perspectivas sobre la evaluación en el aula, a saber, técnica, cultural, política y postmoderna, destacando que la diversidad de perspectivas plantea una dificultad para el profesorado que califican la evaluación como la parte más dura del trabajo. Posteriormente se centra en cómo valorar los objetivos, contemplando que surgirán contradicciones, pero que es necesario reducir la ansiedad de la comunicación a los padres mediante la innovación. La implicación de los alumnos alude a la responsabilización sobre el propio proceso. Destaco aquí lo que llama evaluar lo afectivo y que habla de reivindicas los aspectos emocionales de la enseñanza, el aprendizaje y la reforma educativa y que después profundizará en el capítulo 6.
En el capítulo 4 aborda el currículum integrado en contraposición al currículo categorizado en las materias convencionales. Este currículo integrado permite a todos los estudiantes un aprendizaje más relevante en relación con sus vidas. La tensión entre una perspectiva curricular y otra produce tensión que es necesario superar, cosa que pretenden demostrar los autores a lo largo del capítulo. Plantea las condiciones en las que la integración es eficaz, que favorece la integración laboral, que da relevancia al desarrollo humano y a las relaciones personales. Para finalizar el capítulo presenta el proceso de integración y aquellos aspectos a tener en cuenta como la tradición.
En la segunda parte titulada El proceso del cambio, los autores presentan los elementos esenciales que se necesitan para que los cambios en los centros escolares sean profundos y duraderos.
En el capítulo 5 se presenta el trabajo intelectual del cambio. La propuesta de cambio representa un enorme reto para los profesores por lo que es necesario un aumento de sus competencias profesionales. De nuevo presenta el autor las cuatro perspectivas expuestas en el capítulo 3, es decir, las perspectivas técnica, cultural, política y postmoderna como medio para exponer por qué el cambio educativo es costoso para los profesores. La perspectiva técnica nos acerca a la importancia de las dificultades técnicas que conllevan los nuevos conocimientos, habilidades,…y la necesidad de los profesores de dominar estas nuevas técnicas para poder afrontar los cambios, para lo cual necesitan formares, experimentar y observar por poner algunos ejemplos. La perspectiva cultural explica la necesidad de que se comprenda el sentido de los cambios para poder asumir los posibles impactos en las vidas de las personas. La perspectiva política se centra en trabajar hacia el cambio con los que están a favor del mismo, pero también con los que no, con las críticas o con las resistencias, alcanzando la integración de posturas. Por último, la perspectiva postmoderna que nos habla de la complejidad de la sociedad actual con múltiples conocimientos tecnológicos y constantes innovaciones, la variedad de la población en muchos lugares del planeta y la contigua obsesión por la mejora.
Continúa el capítulo con lo que epígrafe “Adentrarse en el cambio”, en el que se exponen extractos de manifestaciones de los docentes que colaboraron en el estudio que da pie al libro. Nos introduce en reflexiones de los docentes sobre los esfuerzos realizados para poder adaptarse intelectualmente al cambio en forma de reflexiones, estudios de documentos educativos y legislación educativa. Se orienta el trabajo intelectual en la integración de conocimientos, creencias, experiencias previas, etc. Encaminadas a la comprensión del cambio. Sitúa las siguientes páginas en el compromiso que deben adquirir los docentes en forma de energía a disposición de las exigencias que supone querer cambiar y la necesidad de colocarse en la posición de aprendices y compartir estos aprendizajes y energía.
El capítulo 6 es de especial interés para mí, ya que se centra en el “trabajo emocional del cambio”, y al que le voy a dedicar especial atención (colgado el texto integro en el blog de Cambio y Mejora Escolar). Desde mi experiencia y perspectiva personal, el elemento emocional está muy infravalorado, por lo tanto poco estudiado, en la investigación sobre el cambio educativo. No debemos olvidar que en el centro del cambio hay personas, una de cuyas características esenciales como seres humanos es su capacidad para relacionarse “emocionalmente” con otras personas, que viven un amplio espectro de emociones que dificultan o favorecen el cambio y que al obviarlas se está considerando a los agentes de cambio (docentes, técnicos,…) autómatas en los que implantar unas técnicas y unas ideas. La orientación de dicho capítulo contempla la necesidad de incluir las emociones y su presencia determinante en las relaciones humanas en cualquier cambio educativo, que siempre necesita algo más que dominio técnico y esfuerzo intelectual.
El comienzo se centra en la exposición de una serie de conceptos clave con los que Hargreaves manifiesta su desacuerdo con el enfoque de la inteligencia emocional descrito por Goleman, puesto que considera que los sentimientos no debieran reducirse a la categoría de características técnicas: existe una practica emocional en la profesión docente, ya que los sentimientos se convierten en esenciales para el aprendizaje; es necesario que el docente comprenda que los sentimientos interfieren en las relaciones con sus alumnos; y por último es necesario convivir con las emociones no ocultarlas o rechazarlas, y es labor de liderazgo apoyarlas e incluirlas en el proceso de cambio.
La continuación son unos testimonios de docentes acerca de su experiencia personal (emocional) sobre la educación. Y finaliza el capítulo centrándose en la presencia de las emociones y los sentimientos en aspectos más estructurales como los horarios y las innovaciones en los tiempos y las experiencias de algunos docentes que con el tiempo han visto transformarse su implicación emocional con sus alumnos y con el aprendizaje. Incluir las emociones en la pedagogía en la que la humanización de los docentes necesita tener más presencia, entonces aparecen expresiones y testimonios de docentes donde sus emociones son herramientas, la relación con los alumnos es un eje en su práctica educativa, se muestran capaces de reconocer que la enseñanza es fundamentalmente una tarea amorosa (Hargreaves, 2001:161). Por último, introducir los sentimientos en la planificación hace que este aspecto tan esencial de la educación se transforme.
El capítulo 7 titulado “Apoyar y mantener el cambio” se sitúa en la línea de apoyar a los profesores para realizar cambios significativos, que estos cambios se mantengan a largo plazo y que dichos cambios se puedan poner en práctica. Parte importante del capítulo lo constituye la descripción y análisis de cinco áreas principales en sobre los intentos de incorporar las reformas prescritas desde la administración y de su importancia para apoyar y sostener los cambios en su trabajo, a saber: las estructuras escolares, la cultura docente, la formación permanente del profesorado, la libertad profesional y el liderazgo escolar, este último factor estructurado en tres tipos de liderazgo: el intelectual, el cultural y emocional y el estratégico.
El capítulo 8 constituye la conclusión del libro, destacando que éste toma como referencia a los profesores que han querido y podido realizar en sus clases cambios costosos que modificaron la calidad de la educación que en ellas se daba. Constituye el eje central del capítulo los principales descubrimientos (sic) del estudio llevado a cabo.
Finaliza el capítulo con la descripción de las conclusiones en cada uno de los apartados que centran el presente libro: objetivos generales y niveles de aprendizaje, evaluación, currículo integrado, el proceso del cambio, las exigencias del cambio. En dichas conclusiones se ofrecen una serie de implicaciones prácticas que se extraen de todo el proceso de investigación y reflexión.
En definitiva, un libro con algunas perspectivas innovadoras y creo que poco afrontadas en educación. Me parece un ejercicio de innovación basado en una visión más amplia de la educación que la que objetivamente manejamos habitualmente y, por lo tanto, merece ser tenido en cuenta, reflexionado y entendido como unas perspectivas difíciles pero no imposibles de incluir en cualquier proceso de cambio educativo.