Presentación

Mediante este blog quiero darme a conocer como terapeuta y educador.

Durante años he venido trabajando con la infancia y la adolescencia. Desde hace varios años estoy ampliando mi campo de contacto con las personas, y desde mi faceta de terapeuta, quiero acompañar a aquellos que lo necesitéis en vuestro proceso de avanzar hacia una vida más equilibrada.

Igualmente quiero llevar mis experiencias y conocimientos a todos aquellos profesionales de la educación que estén interesados en su propio desarrollo humano, para poder acompañar a otros en este crecimiento en el que todos estamos inmersos.

Y compartir con todos los inquietos que andáis por el mundo.

Estoy trabajando para ampliar este entorno de intercambio.

El trabajo emocional del cambio

Hargreaves. Aprender a cambiar. Cap.6

Este es el capítulo 6 del libro del profesor Andy Hargreaves sobre el cambio en educación que es de especial interés para mí, ya que se centra en el “trabajo emocional del cambio”. Desde mi experiencia y perspectiva personal, el elemento emocional está muy infravalorado, por lo tanto poco estudiado, en la investigación sobre el cambio educativo. No debemos olvidar que en el centro del cambio hay personas, una de cuyas características esenciales como seres humanos es su capacidad para relacionarse “emocionalmente” con otras personas, que viven un amplio espectro de emociones que dificultan o favorecen el cambio y que al obviarlas se está considerando a los agentes de cambio (docentes, técnicos,…) autómatas en los que implantar unas técnicas y unas ideas.  La orientación de dicho capítulo contempla la necesidad de incluir las emociones y su presencia determinante en las relaciones humanas en cualquier cambio educativo, que siempre necesita algo más que dominio técnico y esfuerzo intelectual.

El comienzo se centra en la  exposición de una serie de conceptos clave con los que Hargreaves manifiesta su desacuerdo con el enfoque de la inteligencia emocional descrito por Goleman, puesto que considera que los sentimientos no debieran reducirse a la categoría de características  técnicas: existe una practica emocional en la profesión docente, ya que los sentimientos se convierten en esenciales para el aprendizaje; es necesario que el docente comprenda que los sentimientos interfieren en las relaciones con sus alumnos; y por último es necesario convivir con las emociones no ocultarlas o rechazarlas, y es labor de liderazgo apoyarlas e incluirlas en el proceso de cambio.

La continuación son unos testimonios de docentes acerca  de su experiencia personal (emocional) sobre la educación. Y finaliza el capítulo centrándose en la presencia de las emociones y los sentimientos en aspectos más estructurales como los horarios y las innovaciones en los tiempos y las experiencias de algunos docentes que con el tiempo han visto transformarse su implicación emocional con sus alumnos y con el aprendizaje. Incluir las emociones en la pedagogía en la que la humanización de los docentes necesita tener más presencia, entonces aparecen expresiones y testimonios de docentes donde sus emociones son herramientas, la relación con los alumnos es un eje en su práctica educativa, se muestran capaces de reconocer que la enseñanza es fundamentalmente una tarea amorosa (Hargreaves, 2001:161). Por último, introducir los sentimientos en la planificación hace que este aspecto tan esencial de la educación se transforme.

RECENSIÓN: “Aprender a cambiar. Las enseñanzas más allá de los niveles y las materias.”

Hargreaves A., Earl L., Moore S. y Manning S. (2001). Aprender a cambiar. Las enseñanzas más allá de los niveles y las materias. Barcelona. Octaedro

Por José Manuel Morales Vizcaíno

 

Este es un libro que marca un camino a seguir para afrontar el cambio educativo. El libro parte de los profesores y un estudio sobre veintinueve profesionales para ir más allá de la teoría y poder profundizar en el fenómeno de la educación con la dedicación, el trabajo intelectual y la energía emocional que es necesario dedicarle.

Considero que el punto de partida centrado en los profesores hace del libro ameno en su lectura por cercano y estimulante. Permite al lector docente identificarse con otros docentes que tienen una experiencia positiva con respecto al cambio a través de la puesta en práctica de ideas y experiencias que funcionan.

Destaco que el libro parte de la experiencia, se acerca a lo global del cambio educativo y desciende de nuevo a lo concreto a lo largo de la segunda parte.

El libro consta de ocho capítulos, con una introducción donde los autores exponen el marco general de lo que sigue y la descripción del estudio en el que se basa el libro. Nos introduce en el término de la nueva ortodoxia educativa, que se va extendiendo por el mundo educativo, puntualiza el autor especialmente anglosajón, y patrocinado por organismos financieros como el Banco Mundial y la globalización de estrategias políticas. Esta estrategia persigue una renovación educativa acorde con los tiempos y que el autor resume en siete puntos, pero que pasa por alto dimensiones que el autor considera preocupantes.

La primera parte abarca tres capítulos donde se exponen las iniciativas de cambio más determinantes que han enfrentado los educadores del estudio llevado a cabo: los niveles y objetivos, la evaluación en el aula y el currículum integrado.

 El capítulo 2 nos introduce la perspectiva de los niveles y objetivos de aprendizaje, describiendo en primer lugar el recorrido histórico de estos términos en la investigación educativa. Aclara que se convierten en listones demasiado altos, que los estándares no son alcanzables por todos y que surge el abandono de los alumnos y de los docentes. El estudio hecho con los profesores ofrece la posibilidad de comprobar que son poco precisos y engorrosos. Por último destaca la planificación de los objetivos se debe realizar desde la practica docente concreta, contando con los colegas docentes, los padres y los alumnos. Para finalizar que la equidad es contraria a la estandarización que pretende la política educativa de niveles y objetivos.

En el capítulo 3 se centra en la evaluación en el aula como evaluación más importante en contraposición de las tan extendidas evaluaciones oficiales a gran escala. Plantea el autor diferentes perspectivas sobre la evaluación en el aula, a saber, técnica, cultural, política y postmoderna, destacando que la diversidad de perspectivas plantea una dificultad para el profesorado que califican la evaluación como la parte más dura del trabajo. Posteriormente se centra en cómo valorar los objetivos, contemplando que surgirán contradicciones, pero que es necesario reducir la ansiedad de la comunicación a los padres mediante la innovación. La implicación de los alumnos alude a la responsabilización sobre el propio proceso. Destaco aquí lo que llama evaluar lo afectivo y que habla de reivindicas los aspectos emocionales de la enseñanza, el aprendizaje y la reforma educativa y que después profundizará en el capítulo 6.

En el capítulo 4 aborda el currículum integrado en contraposición al currículo categorizado en las materias convencionales. Este currículo integrado permite a todos los estudiantes un aprendizaje más relevante en relación con sus vidas. La tensión entre una perspectiva curricular y otra produce tensión que es necesario superar, cosa que pretenden demostrar los autores a lo largo del capítulo. Plantea las condiciones en las que la integración es eficaz, que favorece la integración laboral, que da relevancia al desarrollo humano y a las relaciones personales. Para finalizar el capítulo presenta el proceso de integración y aquellos aspectos a tener en cuenta como la tradición.

En la segunda parte titulada El proceso del cambio, los autores presentan los elementos esenciales que se necesitan para que los cambios en los centros escolares sean profundos y duraderos.

En el capítulo 5 se presenta el trabajo intelectual del cambio. La propuesta de cambio representa un enorme reto para los profesores por lo que es necesario un aumento de sus competencias profesionales. De nuevo presenta el autor las cuatro perspectivas expuestas en el capítulo 3, es decir, las perspectivas técnica, cultural, política y postmoderna como medio para exponer por qué el cambio educativo es costoso para los profesores. La perspectiva técnica nos acerca a la importancia de las dificultades técnicas que conllevan los nuevos conocimientos, habilidades,…y la necesidad de los profesores de dominar estas nuevas técnicas para poder afrontar los cambios, para lo cual necesitan formares, experimentar y observar por poner algunos ejemplos. La perspectiva cultural explica la necesidad de que se comprenda el sentido de los cambios para poder asumir los posibles impactos en las vidas de las personas. La perspectiva política se centra en trabajar hacia el cambio con los que están a favor del mismo, pero también con los que  no, con las críticas o con las resistencias, alcanzando la integración de posturas. Por último, la perspectiva postmoderna que nos habla de la complejidad de la sociedad actual con múltiples conocimientos tecnológicos y constantes innovaciones, la variedad de la población en muchos lugares del planeta y la contigua obsesión por la mejora.

Continúa el capítulo con lo que epígrafe “Adentrarse en el cambio”, en el que se exponen extractos de manifestaciones de los docentes que colaboraron en el estudio que da pie al libro. Nos introduce en reflexiones de los docentes sobre los esfuerzos realizados para poder adaptarse intelectualmente al cambio en forma de reflexiones, estudios de documentos educativos y legislación educativa. Se orienta el trabajo intelectual en la integración de conocimientos, creencias, experiencias previas, etc. Encaminadas a la comprensión del cambio. Sitúa las siguientes páginas en el compromiso que deben adquirir los docentes en forma de energía a disposición de las exigencias que supone querer cambiar y la necesidad de colocarse en la posición de aprendices y compartir estos aprendizajes y energía.

El capítulo 6 es de especial interés para mí, ya que se centra en el “trabajo emocional del cambio”, y al que le voy a dedicar especial atención (colgado el texto integro en el blog de Cambio y Mejora Escolar). Desde mi experiencia y perspectiva personal, el elemento emocional está muy infravalorado, por lo tanto poco estudiado, en la investigación sobre el cambio educativo. No debemos olvidar que en el centro del cambio hay personas, una de cuyas características esenciales como seres humanos es su capacidad para relacionarse “emocionalmente” con otras personas, que viven un amplio espectro de emociones que dificultan o favorecen el cambio y que al obviarlas se está considerando a los agentes de cambio (docentes, técnicos,…) autómatas en los que implantar unas técnicas y unas ideas.  La orientación de dicho capítulo contempla la necesidad de incluir las emociones y su presencia determinante en las relaciones humanas en cualquier cambio educativo, que siempre necesita algo más que dominio técnico y esfuerzo intelectual.

El comienzo se centra en la  exposición de una serie de conceptos clave con los que Hargreaves manifiesta su desacuerdo con el enfoque de la inteligencia emocional descrito por Goleman, puesto que considera que los sentimientos no debieran reducirse a la categoría de características  técnicas: existe una practica emocional en la profesión docente, ya que los sentimientos se convierten en esenciales para el aprendizaje; es necesario que el docente comprenda que los sentimientos interfieren en las relaciones con sus alumnos; y por último es necesario convivir con las emociones no ocultarlas o rechazarlas, y es labor de liderazgo apoyarlas e incluirlas en el proceso de cambio.

La continuación son unos testimonios de docentes acerca  de su experiencia personal (emocional) sobre la educación. Y finaliza el capítulo centrándose en la presencia de las emociones y los sentimientos en aspectos más estructurales como los horarios y las innovaciones en los tiempos y las experiencias de algunos docentes que con el tiempo han visto transformarse su implicación emocional con sus alumnos y con el aprendizaje. Incluir las emociones en la pedagogía en la que la humanización de los docentes necesita tener más presencia, entonces aparecen expresiones y testimonios de docentes donde sus emociones son herramientas, la relación con los alumnos es un eje en su práctica educativa, se muestran capaces de reconocer que la enseñanza es fundamentalmente una tarea amorosa (Hargreaves, 2001:161). Por último, introducir los sentimientos en la planificación hace que este aspecto tan esencial de la educación se transforme.

El capítulo 7 titulado “Apoyar y mantener el cambio” se sitúa en la línea de apoyar a los profesores para realizar cambios significativos, que estos cambios se mantengan a largo plazo y que dichos cambios se puedan poner en práctica. Parte importante del capítulo lo constituye la descripción y análisis de cinco áreas principales en sobre los intentos de incorporar las reformas prescritas desde la administración y de su importancia para apoyar y sostener los cambios en su trabajo, a saber: las estructuras escolares, la cultura docente, la formación permanente del profesorado, la libertad profesional y el liderazgo escolar, este último factor estructurado en tres tipos de liderazgo: el intelectual, el cultural y emocional y el estratégico.

El capítulo 8 constituye la conclusión del libro, destacando que éste toma como referencia a los profesores que han querido y podido realizar en sus clases cambios costosos que modificaron la calidad de la educación que en ellas se daba. Constituye el eje central del capítulo los principales descubrimientos (sic) del estudio llevado a cabo.

Finaliza el capítulo con la descripción de las conclusiones en cada uno de los apartados que centran el presente libro: objetivos generales y niveles de aprendizaje, evaluación, currículo integrado, el proceso del cambio, las exigencias del cambio. En dichas conclusiones se ofrecen una serie de implicaciones prácticas que se extraen de todo el proceso de investigación y reflexión.

En definitiva, un libro con algunas perspectivas innovadoras y creo que poco afrontadas en educación. Me parece un ejercicio de innovación basado en una visión más amplia de la educación que la que objetivamente manejamos habitualmente y, por lo tanto, merece ser tenido en cuenta, reflexionado y entendido como  unas perspectivas difíciles pero no imposibles de incluir en cualquier proceso de cambio educativo.

Conocer las propias emociones

Mi experiencia personal

Mi aportación parte  de mi experiencia personal en este punto, habiendo dedicado años de exploración y de análisis personal de mí mismo a través de un proceso terapéutico, de introspección y de autoconocimiento, que me ha propiciado un desarrollo personal y profesional que ha contribuido a fortalecer mi identidad como docente. El conocimiento sobre mí mismo me proporcionó la posibilidad de vivir mi experiencia como docente en mayor sintonía conmigo mismo, con los alumnos y compañeros de trabajo. Las frustraciones que sentía, a pesar de seguir formando parte de mi vida profesional, no suponían siempre un obstáculo insalvable, sino que podía aprender de ellas.  Ser consciente de mis emociones y aceptarlas me permitió dar la posibilidad de expresión al mundo emocional de mis alumnos. Las relaciones entre ellos y yo y entre ellos mismos se hacían más auténticas. Desde esta experiencia, el aprendizaje se hace de forma más significativa puesto que se propicia un vínculo emocional con los alumnos y de estos con los aprendizajes.

 Responsabilidad del docente

 La educación cumple una función social y de promoción del ser humano que contribuye al crecimiento de la generación presente y de las generaciones futuras. Esta dimensión de la educación no podemos dejarla de lado o corremos el riesgo de no saber cuál es el fin de lo que estamos haciendo, como ocurre a muchos docentes que han perdido muchas dimensiones de su identidad como docentes. Tal perspectiva hace que esta consideración contribuya a despertar los sentimientos más profundos en los docentes y en sus alumnos. Si no se cultiva esa dimensión se pierde y se corre el riesgo de dejar de lado el sentido por el cual se es maestro y se dilapida la satisfacción de estar contribuyendo al desarrollo de los seres humanos con los que trabajamos. No podemos colocar la práctica docente al margen de una perspectiva emocional y situarla únicamente en una perspectiva cognitiva, puesto que en el proceso de crecimiento del ser humano las emociones ocupan un lugar vital, por consiguiente este contenido emocional no podemos esquivarlo. Si lo esquivamos es porque individualmente no nos cultivamos, no atendemos a nuestro propio desarrollo emocional, no asumimos la responsabilidad que nos corresponde.

La profesión de docente está sujeta a unas relaciones afectivas con los alumnos que nos obligan a una reflexión sobre nuestra propia capacidad de mantener estas relaciones con unos mínimos de calidad, pudiendo compensar el desgaste lógico que puede suponer la renovación anual de estas relaciones o los fenómenos detallados anteriormente. Es una responsabilidad individual establecer un proceso de búsqueda de compensación de este desgaste, que nos permita compensar las propias “lagunas” que cada uno vaya detectando.

“Taller de autoconocimiento a través de la tarea profesional”

A continuación os presento una propuesta de formación para profesores.

Esta propuesta es tan extensa como el grupo participante esté dispuesto a darse.

“Taller de autoconocimiento a través de la tarea profesional”

Objetivos

1. Reflexionar sobre la experiencia profesional cotidiana analizando las situaciones y relaciones que se desarrollan en el aula.

2. Aprender a utilizar los recursos personales para conseguir un mejor equilibrio emocional.

3. Elaborar posibilidades de aplicación de lo aprendido.

Contenidos

  • Un modelo de educación saludable.
  • Un espacio para el autoconocimiento y la expresión.
  • Un tiempo para la nutrición de los profesionales.
  • Un trabajo guiado. Para dar seguridad, las cosas tienen un sentido, hay un camino de trabajo previsto.
  • Un acercamiento a la educación de las emociones.
  • Unas técnicas para la aplicación.

Metodología

 

- El trabajo es práctico y se realiza a través de ejercicios que nos permitirán ampliar nuestra visión de la realidad. La relación con los demás participantes es un elemento esencial.

- En el curso habrá momentos para pensar, tiempo para la reflexión, sentir, tiempo para la experimentación, y hacer, tiempo para la acción. La finalidad del curso es encontrar algunas respuestas a nuestras preocupaciones cotidianas del aula.

La experiencia de una alumna del curso “Taller de autoconocimiento a través de la tarea profesional”

Esto es lo que escribió una profesora que participó en este curso. Con este testimonio pretendo animaros a encontrar vuestro espacio para profundizar en vosotros mismos, cualquier experiencia, por breve que sea, nos puede abrir una puerta y esa puerta merece la pena. Yo confío plenamente en ello y espero que a Irene (nombre ficticio) también se le abriera alguna puerta.

Experiencia en el curso

Mi experiencia en este curso ha sido, en general, bastante buena.

Como ya dije en la presentación me apunté porque acabo de terminar la carrera y necesito puntos para las oposiciones. Debido a esto en la primera sesión iba descentrada pues no sabía con seguridad de que trataría, aunque me hacía una pequeña idea por el título y la imagen que se mostraba en la propaganda del curso. Cuando empezamos la clase y a medida que pasaba el tiempo me di cuenta de que sería un curso participativo y activo, en consecuencia, me puse un poco nerviosa porque me da mucha timidez hablar en público ya que en ese momento todas la persona presentes están pendientes de lo que dices.

Cuando terminó el primer día me fui un poco desorientada porque no entendí bien de que trataría el curso, pero cuando pasaron varias clases más, empecé a darme cuanta que, lo fundamental, era la reflexión de la tarea profesional, que cosas debería cambiar, relajación, poder ser escuchado…

Este curso ha sido muy constructivo porque como he dicho antes soy una persona muy tímida y vergonzosa, me cuesta abrirme a las personas, además algunas veces he dejado de hacer cosas por miedo a equivocarme. Aquí me dado cuenta que no pasa nada por equivocarse o hacer tareas en las que sienta cohibida. Destacar el buen ambiente que ha habido entre lo compañeros ya que desde el primer día se creo mucha confianza. Lo único malo que encuentro es que el curso ha sido corto porque cuando me empezaba a “soltar” se acabó.

Debo destacar dos actividades que me gustaron mucho, la del rosal y la de comentar qué pensamos de una persona solo con mirarla. Estas fueron muy interesantes por el hecho de que personas que no te conocen acierten en tu forma de ser, tus angustias… Añadir que en la segunda dinámica me sentí algo cohibida porque mientras que me decían cosas todos me estaban mirando. Aún así después de realizarla me sentía a gusto, tranquila.

También mencionaré que los ejercicios de relajación me ayudaron a controlar mis nervios y aprender como hacerlos, además en un futuro poder aplicarlos con mis alumnos ya que creo que para el estudio es fundamental estar relajado.

Por último, este curso también me ha servido para aprender mucho de los otros, es decir, del resto de profesorado y darme cuenta que todo el mudo tiene miedos y que hay que afrontarlos.

En conclusión, me he sentido, al principio un poco angustiada pero con el paso de los días bastante relajada. Aunque a veces debido a mi inexperiencia no sabía como actuar ni que hacer pero al final he acabado solucionándolo debido a buen clima que había en la clase.

Claudio Naranjo habla a los educadores

Creo que es un buen ejemplo sobre la necesidad de cuestionarse si eres docente, ya sea maestro, educador o profesor, de cualquier ámbito de la educación formal y no formal.

Un beso eterno

mamen2

En noviembre del año pasado falleció Mamen Otegui, mi primera terapeuta durante cuatro años.

Ella me enseñó a vivir de otro modo,  me acompañó en este despertar como otra madre más. Ya me lo dijo cuando terminábamos la terapia,  “siento que te entrego como una madre”. Hace poco la recordábamos con algo que ella llevaba en la piel, el permiso que daba a todos para ser.

Gracias Mamen, un beso eterno.

Una voz para los niños

Un niño tiene una dificultad grande para entender lo que ocurre en su mundo interior. Si un adulto tiene dificultad grande para gestionar sus emociones y vivirlas de forma saludable, el niño tiene añadidas la dificultad de los pocos recursos de los que dispone para vivirlos y expresarlos. Cuando un niño está manifestando una conducta que los adultos censuramos, no entendemos, tenemos que entender que este niño está queriendo decirnos algo, pero no sabe cómo. El niño carece de una voz clara, de un vocabulario que nos sea fácil de entender, de unas “formas” de expresarse que los adultos hemos aprendido con el paso del tiempo, ¿no vamos a darles a ellos la oportunidad de aprender a expresar? Probablemente si se hace un trabajo con esos niños en el que ellos aprendan a utilizar un vocabulario, a entender para qué hacen las cosas y cómo las hacen, que empiecen a vivenciar al otro como un elemento positivo, podrán aprender a gestionar sus emociones con más limpieza ahora, en la infancia y luego en la edad adulta. Un paso importante es aprender a utilizar un vocabulario que exprese emociones, la polaridad entre bien y mal es la más inmediata.

Una educación sostenible

Artículo sobre Educación Sostenible

Al leer este artículo me he emocionado con la idea que no todas las propuestas de mejora pasan sólo por proyectos, evaluaciones, dinero empelado por los gobiernos y las universidades en…

Parece claro en las primeras páginas del artículo de Heargraves que estamos bajo la influencia educativa de dos potencias, la anglosajona y la económica, como si los que no pertenecemos a esos entornos fuéramos meros consumidores de sus ideas e ideologías.

Me entusiasma encontrar un artículo que comience afirmando, señores esto que tenemos no nos vale, además de porque lo proponen “cuatro” porque los resultados son profesores agotados y estresados, una educación que se basa en exámenes etc. etc.

Supongo que nosotros, algunos expertos y pocos gobiernos estamos cayendo en la cuenta de que preparar a los jóvenes para su incorporación a la vida social no consiste sólo en resultados o en evaluaciones más o menos grandilocuentes, sino en formar individuos que sean constructores de la sociedad en la que habitan fruto de un proceso educativo serio, amplio, integrador, holístico, cargado de experiencias, que fomente la relación entre los individuos, la construcción común, el desarrollo personal a lo largo de toda la vida, creando una sociedad viva y dentro de un crecimiento sano porque los individuos que la componen crecen en esa dirección.

Una sociedad sostenible, la sociedad que educa a cada generación para poder seguir adelante con el proyecto empezado por la generación anterior, educando responsablemente a los del presente sobre los del mañana.

Es el objetivo en la eficacia y el rendimiento, desde la perspectiva economicista, el que pervierte la idea de educación que presente el artículo, ya que bajo esas perspectivas se produce una exigencia que se extiende a todos los ámbitos de la educación, de esta forma, el sentido de la educación y de su mejora basado en un servicio a la sociedad queda en un segundo plano, para mi hasta despreciado en algunos contextos, no solo en las políticas educativas, sino en la realidad diaria de muchos centros educativos que no tienen capacidad para filtrar esta influencia y centrarse en esta misión de servicio.

Profundizando un poco aparece la integración de la escuela, el municipio, el estado,… como elementos interconectados y que reciben mutuamente la influencia de los otros e influyen conjuntamente en la sociedad, por supuesto, siguiendo una misma dirección.

Y si seguimos descendiendo, el artículo lo veo dirigido a los propios educadores que ya no estamos en situación de seguir esperando líderes o políticas que nos rescaten, sino creer que los educadores, maestros… y las escuelas en las que trabajamos somos el mayor potencial de mejora de la educación y cuantos más profesores nos involucremos mayor será el potencial de la escuela para conseguir la mejora de la educación.

Hacia una educación integral

Comparto con todos algunos párrafos de un pequeño escrito mío que pretende unirse a un enfoque de la educación como un todo.


UN ENFOQUE HOLÍSITCO PARA LA EDUCACIÓN INTEGRAL DE LA PERSONA. UN PROYECTO DE DESARROLLO PERSONAL Y PROFESIONAL.

 

 

“Hasta un materialista empedernido o un agnóstico doctrinario puede reconocer que “no sólo de pan vive el hombre”. Pero ¿cómo es posible que tras milenios de reflexión acerca del destino humano, de la felicidad que trae la virtud y de la perfectibilidad de nuestra condición, exista en el mundo civilizado una institución que se llama “educativa” y que no se ocupa más que de cosas relativamente insignificantes? Pues es evidente que en lugar de ocuparse de ayudar a las personas a ser buenas personas para que así tengamos un buen mundo, se ocupa de enseñar materias que, se supone, van a servirnos en nuestra vida de trabajo o que, se supone, van a servir para la educación de nuestra mente, pero que ni siquiera sirven de gran cosa en la preparación de los estudiantes para una futura vida de servicio, sino sólo para la educación de ciertos aspectos de la mente en detrimento de otros. Más que nada la educación actual sirve para pasar exámenes y así lograr un lugar privilegiado en el mercado de trabajo, por lo que es exacto decir que el órgano social al que le correspondería velar por el desarrollo humano se ocupa de irrelevancias, olvidado de su función – y esto cuando el desarrollo humano se ha tornado sumamente urgente en el estado actual del mundo”

 

La afirmación del doctor Claudio Naranjo nos coloca en el punto de partida de esta propuesta en la que proponemos mirar hacia un lugar en el que el ponemos a la educación en crisis, y le planteamos, al mismo tiempo que nos planteamos nosotros mismos como agentes del educación, como parte del cuerpo que la constituye, si la respuesta que está dando la educación al mundo actual es la que el mundo necesita para regenerarse y encontrarse de nuevo. Es evidente que el rumbo que está tomando el mundo hace decenios que se está alejando del fin esencial del hombre, la realización personal, la existencia plena en el universo que le ha sido concedido habitar.

 

Por otro lado, y como lo que pretendemos es realizar una aproximación y un cuestionamiento que invite a una reflexión personal hacia el proceso de desarrollo que como persona y como docente está realizando cada uno de los miembros de este contexto, contamos como base con la afirmación de C. R. Rogers:

 

“Considerando los propósitos de esta asamblea, la siguiente idea que pude figurar en primer lugar: Mi experiencia me dice que no puedo enseñar a otra persona cómo enseñar. En última instancia, intentar algo así resulta inútil.”

 

El recorrido de la propuesta ofrece una perspectiva breve de una educación integral, es decir, una educación del cuerpo, las emociones, la mente y el espíritu que trate de contemplar de forma equilibrada los diferentes aspectos que constituyen a los seres humanos y devuelva al mundo personas capaces de, comenzando por su propia amplitud, comprender la amplitud de dichos seres humanos, y sean capaces de ser generosos en su participación y servicio en el mundo.

 

Es un largo camino y una propuesta que da lugar a toda una vida de búsqueda, y aquí no podemos ni tenemos capacidad para extendernos en su exposición. Tomando quizá un eje o centro primario, proponemos tomar conciencia de las emociones, los sentimientos como aspecto constitutivo y diferenciador del ser humano y elemento que contribuye o dificulta su estar en el mundo.

 

 

Desde la educación para transformarnos

Diversos acontecimientos durante estos últimos meses me han llevado a centrarme en la reflexión sobre la educación, y en concreto sobre el sentido de la educación y sobre los educadores.

En el primer caso, el sentido de la educación, os muestro una frase que leí hace pocos días:
“los hombres nacen ignorantes, no estúpidos; son idiotizados por la educación” de Bertran Russel, que aparece en el libro de Claudio Naranjo “Cambiar la ecuación para cambiar el mundo”

El sentido de la educación puede tener que ver con el título del libro, “cambiar el mundo”, al menos así me gustaría a mi  verlo o, al menos, colocarme en la posición de poder verlo, todos podemos intentar colocarnos en esa posición y… ¡a ver qué pasa!. Efectivamente, la experiencia de Bertran Russel puede ser la experiencia de muchos y la opinión de otros muchos, o no, tener opositores, defensores, algunos extremadamente ofendidos…, pero es indudable que invita a una reflexión en la que más de uno tendrá algo que decir. Desde el punto de vista de la gestalt, el hombre nace como un “ser esencial” que se va neurotizando a medida que tiene necesidad de irse adaptando al mundo en el que ha nacido, el camino que se puede plantear desde esta perspectiva, y en la que estoy yo colocándome, es la que describe Claudio Naranjo en este estracto de su libro:

La psicología transpersonal comienza a interesarse en integrar lo que la observación científica nos dice acerca de las primeras fases de desarrollo, con lo que los antiguos han sabido siempre de las fases más avanzadas del “gran viaje”. Y una cosa es clara: que el proceso de la evolución de la conciencia individual es una especie de metamorfosis psico-espiritual – una transformación – que entraña un proceso de muerte y renacimiento. Atravesamos por diversas pequeñas muertes psicológicas a través de as cuales vamos dejando atrás ciertas motivaciones, y nos vamos desprendiendo de aspectos de la personalidad forjada durante la infancia, de los postizo, que es algo que hemos internalizado de la patología social que nos rodea o algo que tuvimos que adoptar como modo de defensa, y a medida que nos vamos liberando de lo obsoleto y limitante, va emergiendo nuestra potencialidad interior, esa conciencia mayor que llamamos espíritu y es como la flor den el árbol de nuestra vida. En el lenguaje de la Psicología Transpersonal, vamos dejado atrás el ego, y con ello vamos liberando nuestro ser esencial de la prisión de nuestra “neurótica” compulsividad condicionada.” P. 29

Aquí es dónde para cambiar el mundo hace falta que nos transformemos nosotros mismos, como personas, como educadores, o maestros, o profesores, o profesionales de la educación, comprender la tarea que pasa por la transformación de uno mismo a través de la conciencia, de la conciencia que invita a abrir la perspectiva en la que estamos inmersos. El hombre es cada vez más esclavo, más marioneta, y la educación tiene el poder de darle autonomía, criterio, sin embargo no será así hasta que los propios agentes de la educación se pongan a la tarea de un trabajo interior de reconstrucción, de renovación de aquello que han considerado como esencial para vivir y, que a lo mejor, si lo ponemos en duda, podemos encontrar que no nos hacía tan sabios o tan libres, sino que nos hacía seres mediatizados por el pasado personal que nos forjó, el pasado familiar, el pasado educativo, el pasado de experiencias y experiencias, a las que hemos dado un determinado valor o sentido.

Cuando como educador me puedo colocar en este punto de intención de transformación, puedo ser participe de una educación que transforme el mundo.

Y esto es lo que hace referencia al educador como fuente de mi interés. Yo creo en la necesidad de plantear una nueva educación, el mismo tiempo que se va planteando un nuevo educador, no radicalmente distinto o alejado de lo que ha contribuido a llegar hasta su presente, sino buscador de su propia identidad.

Para finalizar me identifico con el que dice que:
Como persona cuya experiencia especifica radica en lo espiritual y en lo terapéutico, es decir, en lo que atañe al proceso del desarrollo humano, no me ocuparé tanto de nuestra problemática objetiva como de la consideración de sus aspectos más interiores”

Ahí me sitúo yo, mi camino anclado en el proceso de desarrollo humano me ha llevado por un recorrido de búsqueda de mi propia identidad. No me considero sabio en nada y si aprendiz en todo, pero estoy realizando el camino que dijo Confucio “los seres sabios primero hacen las cosas y después hablan de ellas”. Yo, por el momento, hablo poco a poco.